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¿Es bueno que una ley tenga apellido?

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Por Humberto Aguilar Coronado

Politólogo y Master en Negociación por la UC3 de Madrid, España.

 

Cuando una ley es aprobada por el Congreso de algún Estado, sin haber cumplido con la mayoría de los requisitos y exigencias del proceso parlamentario, lo más seguro es que en el plazo que transcurre entre la aprobación de la ley y la promulgación por parte del ejecutivo, haya una crisis importante por la presión que ejercen los grupos sociales que se sienten no solo afectados, sino que en muchos de los casos, se sienten agraviados.

 

Y es que ahora, al Poder Legislativo además de exigirle el cumplimiento de lo que marca su reglamento interno y su ley orgánica en cuanto al cumplimiento de plazos, de turnos a comisión, de reuniones de las mismas comisiones, de deliberación, y al final, de aprobación, también se les exige (y que bueno que así sea) que los involucrados o afectados por una ley, sean tomados en cuenta, y puedan por lo menos, presentar y discutir sus propuestas.

 

Es decir, que previo a la discusión y aprobación de la ley, se realicen foros de consulta, Parlamento abierto y sobre todo, tiempo para poder hacer dichas aportaciones y que no haya dispensa de trámites legislativos.

 

Cuando esto no sucede, se ve venir una importante crisis, tal es el caso de la Ley de Educación en Puebla, que se aprobó el último día que el Congreso del Estado tenía para sacar adelante dicho ordenamiento, debido a la disposición transitoria de la reforma federal publicada en el Diario Oficial de la Federación el 30 de septiembre del 2019, que obligaba a los Congresos de los Estados a legislar en la materia, poniéndoles un plazo de 180 días para armonizar su marco jurídico.

 

Eso debieron hacer los Diputados al recibir la iniciativa por parte del Ejecutivo. Por ser una Ley General la que ordena, armonizar la Ley de Educación del Estado de Puebla.

 

Sin embargo, la Ley de Educación aprobada fue más allá de la armonización exigida, es ambigua, y genera dudas que enfrentan al gobierno con la Sociedad, porque deja muchos temas sujetos a la interpretación o discrecionalidad de la autoridad, y en el momento histórico en que vivimos,  parece grave no haber tomado en cuenta a las Universidades, ni a los colegios particulares; parece grave no haber escuchado a los padres de familia, ni a los representantes magisteriales; y da la impresión de haberse realizado en lo obscurito, al no haberse convocado a foros de debate, ni haber convocado a Parlamento abierto; y lo que es peor haberla aprobado en forma exprés.

 

La reacción de los involucrados o afectados por esta aprobación ha sido fuerte y han manifestado su desacuerdo presentando sus argumentos y las alternativas que ellos consideran viables, siendo su máxima exigencia que no sea publicada la ley para que se regrese al Congreso y se incorporen las modificaciones propuestas.

 

Pero lo que realmente llama la atención, es el tono de descalificación, de burla y hasta de reclamo con en el que el Titular del Ejecutivo les ha contestado a sus demandas, ya sea por la vía del twitter o en sus conferencias de prensa mañaneras.

 

Esto ha motivado que lo que debiera ser la Ley de Educación para el Estado de Puebla, se convierta en la “Ley Barbosa”, es decir, el imaginario colectivo le ha puesto el apellido del gobernante, y la experiencia nos dice que cuando esto pasa, la descalificación a los contenidos se da más por la suma de negativos, que por un conocimiento de los alcances de la propia ley.

 

Ejemplos hay muchos, sobre todo en Puebla, y como dijera Don Alejandro Mondragón, “Puebla siempre presente en los grandes eventos”. Hay que recordar aquella famosa “Ley Bartlett” en 1998, que en realidad era la Ley para el Federalismo Hacendario, en donde el gobernador pretendía modificar los fórmulas de distribución de los recursos destinados a los municipios, creando órganos paralelos a los ayuntamientos, para que fuera el propio gobernador el que decidiera sobre ellos, dicha ley fue abrogada en 2009; y no hace mucho, en el 2014, la famosa “Ley Bala”, que establecía el uso legítimo de la fuerza por parte de los elementos policiales, que desafortunadamente, la sensible muerte de un niño, motivó su desaprobación total, y al final, la derogación de la Ley que estuvo sujeta, durante muchos años, a la crítica social.

 

Qué desenlace tendrá la llamada “Ley Barbosa”, que por el manejo legislativo, comunicacional y político, ya ha sido trasladado a la esfera y crítica nacional. Serán escuchados los actores sociales involucrados, o serán ignorados. Si la Ley es publicada, cuanto tiempo estará en vigor antes de que sea modificada, abrogada o derogada.

 

Estaremos atentos al proceso político que siga, pero lo más importante, es que se quite la carga ideológica que algunos artículos contiene, y se atiendan las necesidades de la sociedad. Para eso son las leyes.

 

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ABRAZOS, CLAXONAZOS Y BALAZOS

Humberto Aguilar Coronado

Politólogo y Master en Negociación por la UC3 de Madrid, España

 

Hace dos años, recién habían pasado las elecciones presidenciales, al afirmar que no iba a defraudar al pueblo de México, el Presidente Electo sostuvo, refiriéndose al tema de la violencia: “voy a cumplir con todos mis compromisos y se van a respetar a todos, y van a ser abrazos y besos, abrazos, no balazos”.

 

Esta sencilla frase definió lo que iba a ser su política en materia de seguridad pública y el trato que quería darle a los delincuentes en nuestro país, motivando una severa crítica por su falta de seriedad para enfrentar un problema nacional, ya que había sido parte fundamental de su discurso como candidato opositor, criticar la política de seguridad pública del Presidente Calderón.

 

Por eso, cuando un año después sucedió lo que conocemos como el “culiacanazo”, aquella acción supuestamente coordinada por el Ejército mexicano y la Guardia Nacional, en donde se aprehendió, para después dejar en libertad, al hijo de uno de los capos más importantes del narcotráfico en nuestro país, se confirmó esa expresión de que el Presidente prefería los abrazos, aunque fueran de delincuentes, al tener que aceptar que como Presidente él fue quien ordenó la suspensión del operativo y la liberación del presunto delincuente, argumentando después, que lo había ordenado para no poner en riesgo a la población.

 

Desde entonces, esta decisión sumada a otras poco entendibles para muchos mexicanos en el manejo de la crisis sanitaria, que ha derivado en una severa crisis económica, una buena parte la población ha decidido manifestarse, en medio del confinamiento exigido por las circunstancias, en sendas caravanas de autos en diferentes ciudades del país, exigiendo a través de “claxonazos” la renuncia de López Obrador al cargo de Presidente. Se puede estar de acuerdo o no en las formas de exigir que se vaya el Presidente, pero queda claro que existe una gran inconformidad, y que la misma, no puede ser desdeñada ni minimizada por las autoridades.

 

Mi opinión, es que esa inconformidad debe ser canalizada por la vía institucional en las próximas elecciones de 2021, pero por ningún motivo se deben impedir ese tipo de  manifestaciones de inconformidad por la actuación gubernamental.

 

Muy diferente, por cierto, a la inconformidad que hace unos días un grupo delincuencial manifestó mediante un artero ataque al Secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México, en donde los “balazos” letales no le llegaron al objetivo, pero desafortunadamente, a dos de sus colaboradores sí y a una mujer que desafortunadamente iba pasando por ahí.

 

La adjudicación directa del atentado por un cártel reconocido, el cártel Jalisco Nueva Generación, pone en entredicho y provoca serios cuestionamientos a la política instrumentada por el Gobierno federal en materia de seguridad pública, porque este tipo de acciones no solamente atentan contra una persona o un funcionario público, es una clara afrenta al Estado mexicano y a la falta de respuesta en el combate al crimen organizado.

 

Los balazos se hicieron visibles en una misma semana en la Ciudad de México, mediante un atentado que moviliza a los elementos de seguridad y acelera investigaciones para detener de inmediato a presuntos involucrados, y en el estado de Guanajuato mediante bloqueos de calles, vehículos incendiados y una buena cantidad de detonaciones, dejando una serie de acusaciones entre autoridades locales y federales. Por una parte, el Gobernador señalando la politización de la seguridad por parte del Presidente, y por el otro, el Presidente acusando que las autoridades locales llevan 12 años en el ejercicio de las funciones de seguridad, llamando a la renovación de esas autoridades.

 

Lo que queda claro, es que en este país se puede ir de los abrazos a los balazos, pasando por los claxonazos en muy poco tiempo, es decir, se acabaron los abrazos porque no sirvieron; siguen los claxonazos porque sigue la inconformidad, y desafortunadamente, llegaron los balazos.

 

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Palabra de Tigre

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VOLANDO EN PRIMERA

 

Humberto Aguilar Coronado

Politólogo y Master en Negociación por la UC3 de Madrid, España

 

El día de ayer se difundió en redes sociales un pequeño video en donde una persona increpa a la esposa del Presidente de México afirmando que “ha puesto en riesgo a la libertad de expresión, por la intolerancia que tiene a la CONAPRED (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación)”, al tiempo que le asegura que como mexicano, en el 21 va a defender la democracia y que en el 22 se van a ir”, pidiéndole que fuera tan amable de pasarle ese mensaje al Presidente.

 

El hecho en sí mismo es importante, porque demuestra que la figura del Presidente de la República se ha “desacralizado”, al igual que el resto de las figuras que forman la clase gobernante en este país, haciendo posible acercarse a ellos, y en muchos de los casos, ejercer una crítica por su actuación en el ejercicio del gobierno.

 

Quizá el primero que lo dijo en su tiempo fue Manuel J. Clouthier cuando era candidato a la Presidencia de la República, y quizá, el primer Presidente que vivió y sufrió la crítica en carne propia y abiertamente socializada, fue Vicente Fox.

 

Pero antes no se habían desarrollado tanto las redes sociales, por lo que hoy, es prácticamente posible conocer en tiempo real, los hechos que suceden en una plaza pública, en una cárcel o en un avión comercial.

 

Sólo se necesita un teléfono con cámara integrada para grabar el momento exacto de la increpación, la crítica o la descalificación, así como los actos de prepotencia, de delitos cometidos, o actos de vandalismo.

 

Desafortunadamente, ese mensaje que un mexicano le envió a López Obrador, se perdió en la crítica social difundida en redes, y que se hizo viral, porque la señora iba viajando en un avión comercial y en primera clase.

 

La pregunta que se viene a la mente es si la esposa del Presidente de México puede viajar en primera clase.

 

La respuesta es sencilla. Por supuesto que puede. Ese no es el problema.

 

El señalamiento que se hace es el doble discurso con que se maneja López Obrador con respecto al tema de la “austeridad republicana” que tanto pregona para el ejercicio del gasto gubernamental, así como las recomendaciones que le hace a la población en general de vivir de manera austera, mientras que varios de sus funcionarios se han visto inmersos en escándalos que podrían representar lo contrario a la austeridad y más parecido a la opulencia, que afortunadamente, en mucho por las redes sociales o por trabajos de investigación periodística, cada día son más los casos que se conocen.

 

Por eso, después de escuchar a López Obrador decirles a los mexicanos que se puede vivir con un par de zapatos, que se puede comer arroz y frijolitos, y que él viaja por tierra para no contagiarse en un avión, pues surgen las dudas y las preguntas.

 

El Director de la CFE con 23 casas que se han acreditado de su propiedad, ¿tendrá solamente un par de zapatos? Seguramente no, pero la Secretaria de la Función Pública ya lo exoneró, de la misma forma en que se auto exoneró por la evidencia de tener propiedades, junto con su esposo John Ackerman, por más de 60 millones de pesos.

 

Sí, ese John Ackerman. El mismo que criticó fuertemente a la esposa del Presidente Peña Nieto cuando se desató el escándalo de la casa blanca, por no acreditar fehacientemente el origen de los recursos con los que se adquirió esa propiedad, acusando “corrupción estructural”.

 

En este caso la fórmula es muy sencilla, que aclaren él y su esposa, la Secretaria de la Función Pública, por qué no coinciden los datos que presentaron en su declaración patrimonial de inicio de ejercicio gubernamental, con el número de propiedades denunciadas por un periodista.

 

Pero también está el caso del intento de ocultamiento de un reloj por el Canciller Marcelo Ebrard, dando paso a una fuerte crítica por simulación, aunque el reloj lo tenga desde que era Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

 

No está mal tener propiedades, relojes o viajar en avión comercial en primera clase, si son producto del trabajo o de una herencia familiar. Lo que está mal, es utilizar un discurso diferente para cada caso, para descalificar a los que se oponen, acusándolos de conservadores y herederos del pasado, y en cambio, la defensa y reivindicación para quien está a favor del discurso del Presidente, aunque se descubra la realidad en propiedades, relojes o viajes en primera clase. Pero ahora son, la clase gobernante y pudiente, aunque vergonzante.

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Las medias tintas desesperadas de la 4T

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Por: Vicky Fuentes

 

Qué días los que estamos viviendo, no sólo por el confinamiento, crisis económica, índices de violencia en México y el impacto aquí de la violencia por racismo en Estados Unidos, como consecuencia del brutal asesinato de George Floyd a manos de un policía. Las protestas por la muerte de Floyd también se dieron en la embajada de Estados Unidos en Ciudad de México, violencia que genera más violencia, abusos y vándalos sumados a grupos de choque que aprovechan el momento para desquiciar y polarizar aún más a la sociedad.

 

Pero si todo esto no fuera suficiente, un caso similar ocurrió en Guadalajara Jal, el pasado 4 de mayo, Giovanni, un joven de 30 años murió a manos de la policía ¿el motivo? supuestamente no llevar puesto el cubrebocas cuando es obligatorio. Después de un mes sin tener respuesta de la autoridad, ciudadanos y amigos de Giovanni salieron a las calles a exigir justicia, el momento fue ideal para los grupos de choque y las cosas se salieron de control.

 

En medio de todo esto es que el presidente Andrés Manuel López Obrador terminó la tan ansiada y criticada gira, donde por enésima vez le vimos pasar por alto las recomendaciones y protocolos de sanidad.

 

Más allá de eso, lo realmente  importante es que al mismo tiempo que veíamos las imágenes de su gira por Quintana Roo, Tabasco, Campeche y Veracruz, las imágenes de las protestas en Ciudad de México y Jalisco le ganaban la nota, su silencio por estos hechos violentos es insultante, desquiciante.  Por un lado él inaugurando obras que sólo le importan a él, la refinería Dos Bocas, Tren Maya, etc., ejerciendo recursos que son necesarios en otros sectores como salud y economía, y por otro lado el país cayéndose a pedazos.

 

Nos queda claro que sus prioridades están por encima de las necesidades urgentes que tenemos los mexicanos, es evidente que primero cumplirá  sus sueños, al precio que sea, cueste lo que cueste.  Prueba de ello es que al supervisar la rehabilitación de la refinería en Minatitlán, Ver., nuevamente fustigó a medios de comunicación, que dice, han criticado lo hecho por su administración.

 

“Qué bueno que se definan, nada de medias tintas, cada quien que se ubique en el lugar que le corresponde, no es tiempo de simulaciones o somos conservadores o somos liberales, no hay medias tintas”.

 

¿Es necesario todo este discurso y llegar al punto de presionar para fijar una postura, a favor o en contra de la 4T y del mismo presidente?

 

Pienso que no, es inoportuno, es sembrar odio como pocas veces hemos visto; ha provocado la confrontación en familias enteras, parientes, grupos sociales, ni qué decir de cómo se ha polarizado su relación con distintos grupos políticos y empresariales. Presionar así en estos momentos es su única estrategia ante el fracaso de las acciones de gobierno.

 

No debemos olvidar que en México tenemos una sociedad plural, con todo lo valioso que es tener una gran diversidad de expresiones y todas ellas deben tener cabida en un país democrático.   Dividir, polarizar  y fomentar el odio es un recurso barato y desesperado.

 

Que no se le olvide que gobierna para todos y todos somos iguales ante la ley.

 

Que no se le olvide que la expresión democrática está sustentada en un legítimo Estado de Derecho.

 

Que no se le olvide que los contrapesos autónomos son necesarios, él lo fue.

 

Que no se le olvide que las benditas redes sociales se pueden convertir en su peor pesadilla.

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