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Internacional

Se aprueba en Rusia la inclusión de Dios en la Constitución y que el matrimonio sea sólo heterosexual.

Editor VCN1

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Aparte de allanar el camino para la posible permanencia de Vladimir Putin en el poder más allá de 2024, la nueva redacción de la Constitución rusa incluye una serie de enmiendas -206 en total- sobre cambios en la vida política y social del país.

Entre las modificaciones en la Carta Magna destacan la indexación anual de las pensiones de los rusos, la inclusión de Dios en la Constitución, el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, así como la prohibición de ceder territorio a otros países o la prevalencia de la ley fundamental sobre el derecho internacional.

El principal opositor del Kremlin Alexéi Navalni calificó esta votación de “enorme mentira”, y llamó a sus partidarios a movilizarse para las próximas elecciones regionales en septiembre.

La reforma constitucional rusa, que permite al presidente Vladimir Putin optar por otros dos mandatos, obtuvo un apoyo del 77,92 % en el plebiscito del 1 de julio, según informó este jueves la Comisión Electoral.

Tras el escrutinio del 100 % de las papeletas, la Comisión Electoral Central de este país entregó los resultados definitivos: un 77,92 por ciento a favor y un 21,27 % en contra de los cambios en la Constitución.

En el plebiscito contó con un índice de participaron del 64,99 % de los 109 millones de ciudadanos con derecho a voto, precisó la CEC.

En un caso sin precedentes, más de la mitad de los electores ejercieron su derecho al voto por adelantado, aprovechando que las autoridades abrieron los colegios con una semana de antelación, el 25 de junio, para evitar aglomeraciones y un posible rebrote de COVID-19.

Según la CEC, más de 50 millones de rusos acudieron a las urnas en los primeros seis días y sólo unos cuantos millones en la jornada grande de ayer, mecanismo que, a juicio de la oposición, era propicio para el fraude.

El Ministerio del Interior informó tras la votación de un total de 839 denuncias de irregularidades, aunque agregó que ninguna tuvo entidad suficiente como para influir en los resultados electorales.

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Internacional

Al rededor de 45 policías heridos en la protesta antipandemia en Berlín y 133 personas detenidas.

Editor VCN1

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La del sábado fue una tarde de manifestaciones en Berlín: según informó ayer la policía alemana, al menos 45 agentes resultaron heridos y 133 personas fueron detenidas en tres movilizaciones organizadas. La más multitudinaria fue aquella contra las medidas restrictivas por la pandemia en el barrio de Mitte, pero también las contramanifestaciones a la primera y, finalmente, las protestas contra dos desalojos en Neukölln. Según una nota de la policía berlinesa, los agentes «tuvieron que iniciar 89 investigaciones penales y 36 delitos administrativos. Entre otras cosas, se han iniciado procedimientos de investigación penal por resistencia a los agentes del orden, juicios por violación de la paz y procedimientos por violación grave de la paz», de acuerdo con la nota.

«Fin de la pandemia; día de la libertad» fue el título de la manifestación a la que asistieron unas 20.000 personas y remite a la película de Leni Riefenstahl que documenta propagandísticamente la asamblea del Partido Nacionalsocialista de Adolf Hitler en Núremberg en 1935 y que lleva por título «Tag der Freiheit» («Día de la libertad»).

La gran mayoría de los asistentes llegó desde otras regiones del país en una mezcla híbrida de perfiles, entre ellos: conspiracionistas, antivacunas, neonazis, negacionistas del virus o ultraderechistas. La marcha a la que anunciaron llegaría medio millón de personas, fue convocada por el grupo de Stuttgart Querdenken 711 que dirige el empresario Stephan Bergmann, conocido por sus declaraciones que niegan la existencia del virus.

Repunte de contagios
La concentración «anti-pandemia» se inició poco antes del mediodía frente a la puerta de Brandeburgo y al llegar a la Columna de la Victoria tuvo que ser disuelta por las autoridades policiales –antes de la hora en que debía culminar oficialmente: a eso de las 16 horas– ante la evidencia de que los asistentes no cumplían el distanciamiento social, ni usaban mascarilla.

La manifestación se produjo en un momento de gran preocupación en el Gobierno de la canciller conservadora, Angela Merkel, por el repunte de los contagios: el sábado, el instituto epidemiológico Robert Koch verificó 955 nuevos contagios en las últimas 24 horas, una de las cifras más altas de las últimas semanas, confirmando una tendencia al alza que según los expertos se debe al retorno de viajeros, así como a un masivo relajo en la observación de las medidas para enfrentar la pandemia. De hecho, a partir de mañana, todos los viajeros provenientes de zonas de riesgo –entre ellas, Luxemburgo, Aragón, Cataluña y Navarra– deberán aislarse en cuarentena por catorce días en el caso de no presentar una PCR negativa al llegar al aeropuerto.

Una teoría conspirativa
Según la policía de Berlín, 1.100 agentes –tres de ellos tuvieron que ser atendidos en un hospital– fueron desplegados en la zona para controlar el evento y dispersar a la multitud, obligando a los organizadores a abandonar el escenario donde se encontraban alentado a los asistentes.

Los manifestantes clamaban consignas como «libertad» y «resistencia» y denunciaban que la proclamación de la pandemia de coronavirus era la «mayor teoría conspirativa». Los contramanifestantes, en su mayoría berlineses, escoltaron la marcha al grito de «¡Fuera nazis!».

Por su parte, la socialdemócrata (SPD) Saskia Esken se lamentó en un tuit: «¿Otra vez estamos con mil infecciones por día y en Berlín protestan contra las medidas para frenar el coronavirus? No podemos permitirnos esta estupidez». Según el ministro de Interior, el conservador bávaro de la CSU, Horst Seehofer, ha comentado que «siempre hay opiniones diferentes» cuando se trata de «restricciones a la libertad», aunque, según él, «no son la mayoría».

Por último, el otro punto de manifestaciones fue en el barrio berlinés de Neukölln en los que grupos de personas bloquearon el acceso de los agentes en dos desalojos: el del bar «Syndikat» y un edificio ocupado en la calle Rigaer. En este lugar hubo disturbios, se incendiaron contenedores de basura y los manifestantes encendieron bengalas.

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Internacional

Pese a sugerencia de Trump, la Casa Blanca descarta el retrasar las elecciones en EU.

Editor VCN1

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Estados Unidos celebrará su elección presidencial el próximo 3 de noviembre, aseguró este domingo el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, intentando apagar las alarmas que encendió el presidente Donald Trump tras sugerir que los comicios fueran retrasados por las dudas que tiene en torno al voto por correo.

“Vamos a celebrar una elección el 3 de noviembre y el presidente va a ganar”, dijo Meadows.

Trump sugirió el jueves que las elecciones en las que busca otro mandato deberían retrasarse, insistiendo en que la votación por correo llevaría a los comicios más “imprecisos y fraudulentos de la historia”.

El republicano volvió a trazar una diferencia entre el voto por correo y el voto en ausencia, que considera mucho más seguro y que usó en marzo durante las primarias de Florida, pese a que los expertos aseguran que es prácticamente lo mismo.

Meadows consideró que el voto por correo “no es una buena idea para el país”, y argumentó que si este sistema se extiende puede causar demoras en los resultados electorales.

El presidente Trump “no ha considerado retrasar ninguna elección“, aclaró el funcionario, agregando que el comentario del mandatario únicamente “era una interrogante”.

El pasado 30 de julio, el presidente estadounidense aseguró que no quiere postergar las elecciones, pero dijo que no quiere “tener que esperar tres meses y luego ver cómo las elecciones no valen nada”.

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Internacional

What are Trump and Biden’s proposals on the economy and health?

Editor VCN1

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Both President Donald Trump and his Democratic rival Joe Biden have promised that if they win the November elections in the United States, they will make a radical breakthrough for the next four years, albeit through entirely different paths.

Trump, who is seeking reelection by the Republican Party, insists that the economic remedy will be to reduce taxes and regulations. He portrays himself as a conservative champion in an seemingly endless conflict of values, but the president offers few details on how he would operate the government’s levers in a second four-year term.

For his part, Biden acts as the standard bearer for every Democrat, cataloging the federal government as the collective force that will be able to fight the coronavirus, rebuild the economy, and face ancient institutional racism and a system of systematic inequities.

A veteran of national politics, Joe Biden loves to consider his past negotiator as proof that he will be able to do it again from the Oval Office.

These and other issues leave Americans with an ambiguous choice for the November elections. These are some of the positions of both rivals on key issues:

Economy and taxes
Before the pandemic, Trump was talking about how he had managed to reduce unemployment to its lowest rate in decades and promote an increase never seen before in the stock markets. Although the market has managed to regain much of its level after the collapse in the first weeks of the crisis, unemployment remains relatively high: 11.1% in June, more severe than the lowest point seen during the Great Recession.

Trump predicted a recovery in the American Union economy in the last two quarters of this year and says he will take off like a «space rocket» next year, a prediction based on the conjecture that a coronavirus vaccine.

For his part, Biden raises the need for extreme federal measures to avoid a prolonged recession or depression and to deal with persistent economic inequality that disproportionately affects non-white Americans.

It also proposes more investment in education, infrastructure and small businesses, as well as an increase in the minimum wage to $ 15 an hour.

Biden frames immigration as an economic issue as well. He wants to expand immigration law spaces and offer a pathway to obtaining U.S. citizenship for some 11 million residents who are in the country illegally but who, according to Biden, are already contributing to the country’s economy, as workers. and consumers.

Commerce
Trump considers the approval of two important trade agreements as distinctive achievements of his presidency: the T-MEC, an updated pact with Mexico and Canada, and Phase 1 of an agreement with China.

The United States and China signed Phase 1 in January, less than two months before the coronavirus pandemic put enormous strain on relations between the two countries.

For his part, Biden has joined a growing bipartisan acceptance of «fair trade» with other nations: a shift from decades of «free trade» talks, at a time when Republican and Democratic governments alike expanded trade. international.

Foreign policy
During his first term, Trump traced his foreign policy around the mantra «America First.»

In addition to the trade agreements, he considers the construction of more than 320 kilometers of his promised wall along the border with Mexico to be great achievements. Persuade more NATO members to deliver on their promise to spend 2% of GDP on defense budget and reduce the United States’ military presence in Afghanistan and other trouble spots.

Biden said that «just the day after the election» would begin with the recovery of relations with allied governments that have been altered under Trump’s strategies.

Biden’s top priority is to reestablish the foundations of NATO, the post-World War II alliance with Western powers that Biden said are necessary to counter Russia’s expansionist and aggressive goals in Eastern Europe and Asia.

As for immigration, the former vice president calls for expanded legal immigration opportunities, while reversing Trump’s cuts to foreign support programs aimed at promoting global stability and reducing migration.

Education
The US president has pushed for schools to fully open this upcoming school year despite the pandemic, as an opportunity to draw attention to his support for charter schools, which are private, publicly funded institutions.

For most of the Trump period, his government has tried to increase support for federal charter schools, but Congress has responded with relatively low increases.

As for higher education, Trump has repeatedly complained that campuses are attacked for «radical left indoctrination.» He recently threatened to cut funds to universities, arguing that he instructed the Treasury Department to reexamine the exemption status of taxes and federal funds for unspecified schools.

Biden wants the federal government to partner with the states so that public higher education is free for any student whose family income is up to $ 125,000 a year.

Medical attention
As a candidate for the White House, Trump promised that he would «immediately» replace President Barack Obama’s healthcare law with his own plan that would offer «insurance for all,» but it has not happened.

Biden wants a «Medicare-like public option» to compete alongside private insurance markets for working-age Americans, while increasing premium subsidies that many blue-collar workers already use under the Patient Protection and Care Act Affordable Health. He estimates it would cost around $ 750 billion over 10 years.

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